El autoengaño es una distorsión cognitiva
Las relaciones de los dependientes emocionales son tormentosa, con personalidades abusadoras o peor aún con patrones de relación que alternan el abuso y la sumisión. Son relaciones con múltiples idas y venidas, con altibajos emocionales que le van debilitando psicológicamente, y físicamente después. Y seguro que te preguntas ¿por qué se mantienen en relaciones así?
Los dependientes emocionales, viven distorsionando su realidad afectiva, encubriendo su miedo a afrontar la realidad, recreándose en un pensamiento fantaseado que ellos han inventado desde el deseo de algo que no es real: SER AMADOS. Por ello manipulan la realidad, no siempre de manera consciente, pero sí menos lastimosa. Con esto buscan dar sentido, comprender y reafirmarse en sus creencias sobre el buen funcionamiento de la relación y sobre el amor que reciben.
Las distorsiones cognitivas acerca de su relación más frecuentes en los dependientes emocionales son:
- Autoengaño: representa la incapacidad para darse cuenta de las consecuencias negativas que le aporta este tipo de relación y en general, de todos los componentes negativos de la misma.
- Manipulación emocional: consiste en intentar modificar los sentimientos de la otra persona, en provecho propio.
- Reiteración: reincidir una y otra vez en el mismo error, vuelven a cometer los mismos fallos con sucesivas personas, sin aprender de dichos errores.
- Mecanismos de negación y no afrontamiento: es el rechazo, reprobación y no reconocimiento de una situación, de forma que son capaces de fingir y una gran parte de su entorno no es capaz de reconocer la realidad de la situación que viven.
Las distorsiones cognitivas se trata de un modo de protección al que todas las personas hemos recurrido en las ocasiones que la realidad es difícil de vivir. El problema es anclarse en una distorsión de la realidad que impide tomar las medidas adecuadas para solucionar la situación que ha generado la distorsión.
¿Cómo se da el autoengaño?
El autoengaño es una defensa inconsciente que intenta evitarnos sufrimiento distorsionando una realidad que es dolorosa para la persona y le produce sufrimiento.
La persona que se autoengaña niega los hechos tal y como son y les da una explicación que minimizado la parte negativa y otorgando mayor importancia a los aspectos positivos. Crea en su mente una realidad paralela que le permite mantenerse en esa situación. El autoengaño puede conllevar mentiras, pero no es los mismo que la mentira, puesto la mentira es un hecho que se hace conscientemente pero el autoengaño no es consciente, o al menos no se realiza siempre de manera intencional.
Todas las personas nos hemos autoengañado en determinados momentos de nuestra vida cuando algún acontecimiento nos era muy difícil de aceptar, ya que el autoengaño puede tener una función adaptativa, por ejemplo cuando nos queremos convencer de que podemos conseguir un logro sin ser realistas con las oportunidades que tenemos realmente.
Otra forma de autoengaño es la que se da cuando se miente a los demás para poder mantener sus creencias sobre las circunstancias y la persona inventa u omite parte de la información a los demás para convencerse y convencer de su propia versión.
El problema viene cuando el autoengaño se mantiene durante demasiado tiempo y la persona ha de negarse hechos de mayor envergadura cada vez para poder mantenerse en su realidad y ser coherente con su decisión. El autoengaño impide que la persona afronte la realidad, la paraliza evitando un sufrimiento mayor, pero alejándola de la realidad que vive, sin oportunidad para el cambio.
Autoengaño para adaptarse a una relación destructiva
En las relaciones propias de los dependientes emocionales, el autoengaño se presenta con idealizaciones y fantaseo excesivo al comienzo de la relación, sobreimplicación emocional, manipulación emocional adaptativa, mecanismos de negación y no afrontamiento, que responden a su necesidad de posesividad de la pareja, a un desgaste energético intenso y a su voracidad de amor.
Al principio, se utilizan de manera consciente y como una válvula de escape para poder adaptarse a la relación sin sufrir, pero cuando se convierten en forma de vida, y se le suma la justificación constante del uso de estas estrategias, acaba inmerso en un aislamiento social que refuerza aún más esa coraza creada.
Resultados del autoengaño: El aislamiento social
Esta distorsión, además, les ocasiona dificultades de comunicación con los demás y más pronto que tarde se convertirá en aislamiento social. El intento de transmitir una realidad que no existe, de normalizar una relación que no lo es y que es destructiva para ellos mismos/as, muy probablemente lleva a una respuesta de rechazo por los demás mermando la información que la persona da sobre lo que ocurre realmente en la intimidad de la relación y con falta de veracidad respecto a su vida afectiva.
Así, el dependiente se va aislando tras una coraza defensiva, la del autoengaño. Esta situación social es fruto de la falta de información veraz de su argumento respecto a la relación, pero ellos se sienten incomprendidos por los demás, sienten que nadie puede entender el amor que ellos viven y la magia que existe en la relación.
Con el paso del tiempo, les resulta más complicado salir de su fantasía, de justificar los comportamientos de su pareja y la permanencia en una relación que en realidad no le hace feliz, pero que le atrapa, de la pue no puede ni pensar en romper. De ese modo, la comunicación con el mundo exterior se vuelve más rígida y les genera sentimientos de desconfianza, seguramente imperceptible para los demás, pero quese trata de un evidente signo de que el autoengaño, se está convirtiendo en su forma de vida. Esta forma de vida es una manera de autoagresión.
El dependiente sentimental aprendió a tapar, a mentir y a mentirse como adaptación a sus propios vínculos desadaptativos en la infancia (chantajes, desprecios e idealizaciones, enganches emocionales, craving, juegos de poder, etc) y sigue llevándolos a cabo en la edad adulta.
Bowen (1989) afirma que “las personas cargan con sus problemas emocionales no resueltos, de esta manera cada persona reactiva las relaciones no resueltas en forma de tendencia a repetir los mismos viejos patrones en cada relación intensa que establece”
Como en el caso de un círculo vicioso estos mecanismos son mantenidos por el autoengaño y la negación en la que se ve inmersa su forma de entender el mundo y las relaciones. Estos mecanismos psicológicos, que pueden llegar a ser muy peligrosos, empiezan a utilizarse de forma subconsciente, pero se automatizan y, la persona deja de ser consciente de que estas formas de autodefensa están transformando su percepción sobre el mundo, centrando su vida en una forma relación dañina, que poco a poco se irá apoderando del resto de áreas de su vitales.
Alicia
Un tema muy interesante Silvia, se nota que eres especialista en el tema. ¿Crees que el tipo de apego establecido en la infancia puede determinar la dependencia de adulto?
Me encantan tus posts, siempre me hacen reflexionar.
Silvia Rodriguez
Buenos días Alicia! Me alegro mucho de que te gusten los posts, gracias!
A tu pregunta, sí, claro que influyen los estilos de apego en la infancia, pero no sólo esto es lo que determina una dependencia, sino que, las características de personalidad y la educación emocional hasta el final de la adolescencia también influyen en la formación de los distintos tipos de dependencias sentimentales.
Un abrazo